El Parc Güell de Barcelona se comenzó a construir en el año 1900, cuando la ciudad comenzaba a emerger como una metrópolis moderna y cosmopolita.

Su arquitecto, Antoni Gaudí, es exponente del modernismo catalán y actuó por encargo de Eusebi Güell —empresario de la época— para el diseño del mismo. Su construcción tardó 14 años y se inauguró finalmente en 1926.

El estilo del Parc Güell

Esta obra arquitectónica refleja el período naturalista de Gaudí, mostrando inspiración en las formas orgánicas de la naturaleza, así como en la geometría reglada.

Se puede ver también influencia barroca y similitud con su obra la Sagrada Familia, basílica católica diseñada también por este arquitecto.

Curiosamente, el Parc Güell se concibió como un conjunto que albergaría modernas viviendas, adornadas con la más alta calidad artística, así como con la última tecnología de la época.

Se dice también que Güell y Gaudí se inspiraron en el templo de Apolo de Delfos para concebir este parque, lo que le da ese toque mitológico que posee.

En el Parc Güell podéis disfrutar de fuentes, bancos adornados de mosaicos, hermosas caminerías, y edificaciones que parecen hechas de jengibre.

Es una de sus siete obras más importantes, que juntas forman parte del patrimonio mundial de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Los monumentos icónicos del Parc Güell

Al ingresar al parque se observa la llamada Escalinata del Dragón, flanqueada por dos muros con almenas que forman terrazas bajo las cuales hay dos grutas. Además, hay varios tramos por los que fluye el agua de una fuente que se alimentaba de una cisterna.

Esta escalinata da acceso a la Sala Hipóstila, que estaba destinada a hacer las veces de mercado a la urbanización. Está compuesta por un total de 86 columnas estriadas hechas con estilo dórico.

Otra zona del Parc Güell que debéis conocer es el Teatro Griego, también conocido como Plaza de la Naturaleza. Es un área planificada para mostrar espectáculos al aire libre que podían ser disfrutados desde las terrazas alrededor.

Seguramente habéis escuchado hablar del Pórtico de la Lavandera. Se encuentra al lado este de la plaza del Teatro Griego y consiste en un recorrido al lado de un gran muro de contención de piedra con columnas inclinadas. Es un excelente ejemplo de la arquitectura orgánica que defendía Gaudí.

Los Jardines de Austria, también parte del Parc Güell, eran una zona destinada a parcelas de la urbanización, pero hoy en día es un parque público.

Recibe su nombre debido a la donación de árboles provenientes de Austria con motivo de la exposición “Viena en Barcelona”, que tuvo lugar en el año 1977.

Por último, no podéis dejar de disfrutar de las calles, caminos y viaductos que conectan todo el parque. Hay tres viaductos de cinco metros de ancho cada uno que serpentean la montaña. Estos son conocidos como el Puente de Abajo, el Puente del Medio y el Puente de Arriba.

Visita al Parc Güell

Si bien gran parte del parque está abierto al público y libre de costo, hay secciones que requieren boletos, así que necesitarás adquirir tickets. Algunas de estas secciones son los bancos de mosaicos, la Escalinata del Dragón, la Sala Hipóstila y los pabellones de portería.

Si es vuestro deseo visitar el Parc Güell, debéis saber que también hay tours especializados que pueden brindarles una experiencia guiada. Podéis combinar la visita con un tour especializado en las obras de Gaudí o con un paseo por la ciudad de Barcelona.

El Parc Güell se encuentra en el vecindario Gracia, a unos 15 minutos a pie de las estaciones del subterráneo Vallarna y Lesseps de la línea 3. Asimismo, el metrocar hop-on-hop-off se detiene en esta locación durante su recorrido por la ruta azul.