Hacer una lista de todos los monumentos que adornan Barcelona sería tan largo que prácticamente no se acabaría nunca. Con más de 2000 años de historia, la ciudad está literalmente salpicada de todo tipo de edificios de gran interés arquitectónico e histórico, así como de  bares, culturas y otros monumentos que definen y dan carácter a sus calles.

Por supuesto hay determinados monumentos que son tan icónicos que su visita se ha convertido en imprescindible: la casa Batlló o el parc Güell de Gaudí, la estatua de Colón, el Liceu, el Palau de la Música Catalana, la Sagrada Família o la Catedral del Mar están en todas las rutas de la ciudad por su originalidad y alto valor simbólico y artístico. Pero Barcelona tiene mucho más que ofrecer al visitante curioso que se atreva a buscar un poco más allá. Además de los interesantísimos castillos, iglesias, capillas y otros edificios históricos que salpican el barrio antiguo y otras partes de Barcelona, la ciudad ha tenido desde hace mucho tiempo una inquietud por hacer de sus calles un escaparate para el arte. Por eso no es nada raro encontrarse una escultura al girar una esquina, un conjunto escultórico en un parque, o un mural al entrar en una calle. Barcelona ha hecho de sus calles un museo vivo que captiva el espíritu estético de sus visitantes.

Por lo tanto, es muy recomendable visitar los lugares más conocidos de Barcelona, sus edificios góticos, sus casas modernistas y edificios de vanguardia, pero también es muy recomendable perderse por sus calles con la mirada atenta y curiosa para descubrir mil y un detalles que son, al fin y al cabo, los que también dan carácter a la ciudad.