6 maravillosas tradiciones de Barcelona

Barcelona es una ciudad llena de historia, donde lo antiguo y lo moderno van de la mano. ¿Quieres adentrarte en sus tradiciones? Lo ideal será tener una buena planificación y un hospedaje céntrico, como el que brinda Mercedes Heritage Apartments; así podrás disfrutar de todas las comidas, personajes y fiestas típicas increíbles que tiene la ciudad condal sin perderte ningún detalle.

En general, las tradiciones nos hablan sobre la historia de los pueblos y su gente, de lo que es importante para cada sociedad y de cómo ven el mundo. Aquí os mostraremos 6 maravillosas tradiciones de la ciudad, en las que se mezclan los colores, la música y la comida, elementos fundamentales en la esencia de Barcelona.

1. El Correfoc

El Correfoc (o “correfuego”) consiste en que un grupo de personas (algunas de ellas disfrazadas de demonios) desfilan bailando, corriendo y saltando por las calles. Un elemento fundamental de los correfocs es que, a medida que van desfilando, van lanzando fuegos artificiales a su paso.

Esta interesante manifestación cultural proviene de los Bailes de diablos (Ball de diables), ya existentes en Cataluña desde el siglo XII. Hoy en día, los participantes disfrazados no buscan representar al mal, sino se conectan más bien con la fiesta y el baile, acompañados de la alegría de los tambores.

2. El Patufet

Se trata de un cuento tradicional, el más popular entre chicos y grandes en Barcelona, en el que hay un niño que es tan pero tan pequeño, que mientras camina por la calle debe ir cantando todo el tiempo para evitar ser pisado por las demás personas.

Patufet en algún momento se refugia de la lluvia debajo de una col y es comido por un buey; finalmente, sus padres lo rescatan dándole de comer muchas coles al buey, hasta que ya no puede más y termina liberándolo.

La historia sobre cómo ese pequeño niño vence todos los obstáculos y demuestra su gran voluntad es tan importante para los barceloneses, que actualmente se presenta un musical llamado Patufet en el teatro Coliseum de Barcelona, basado en ese hermoso cuento tradicional.

3. Los gigantes y cabezudos

Els gegants y els capgrossos es una tradición popular bastante enraizada  en diferentes ciudades de Europa. Figuras gigantes se pasean a modo de comparsa por las calles, mientras van bailando y animando a los presentes.

Estos “gigantes” son figuras de varios metros de altura y son llevados por personas, que los hacen girar y bailar al son de la música. Lo más común es que representen a figuras históricas o populares de cada localidad. Usualmente, pueden apreciarse en las fiestas de La Merced o en navidad.

4. Fer el Vermut

Se trata de la costumbre de encontrarse los domingos a tomar Vermut y comer algunas tapas. Se cuenta que los domingos, luego de ir a misa, a las personas les tocaba “hacer tiempo” mientras se alistaba el almuerzo y se solía almorzar tarde.

Entonces, al salir del oficio religioso los barceloneses asistían a tascas de la localidad, junto a sus amigos y/o vecinos para disfrutar de un tentempié.

Hoy en día ya no está asociado a la asistencia a misa, sino que simplemente es un espacio para disfrutar con amigos y compartir un rato los domingos por la mañana.

5. La Castanyada

En el marco de la festividad de Todos los Santos, en Calatuña se comen castañas, panellets y boniatos para recordar y rendir homenaje a los muertos; de hecho, es tradición preparar puestos en la mesa, colocando vasos y cubiertos como homenaje a quienes ya no están.

En esas fechas los castaños son frutos de temporada, por lo que es tradición que en esa celebración haya muchísimos castaños y se comparta con familiares y amigos, acompañando los castaños con mistela y moscatel.

6. La rosa y el libro en Sant Jordi

Sant Jordi es el patrón de la ciudad de Cataluña, y el 23 de abril se celebra su día. En esa misma fecha se celebra el día oficial del libro, que recuerda la muerte de William Shakespeare y de Miguel de Cervantes.

La leyenda cuenta que había una princesa secuestrada por un dragón. Sant Jordi logró herirlo de muerte, y al hacerlo brotó sangre que, al llegar al suelo, se convirtió en una rosa. De allí que la tradición de Sant Jordi es que los hombres de la ciudad le regalen una rosa a sus parejas.

Por otro lado, por ser día del libro, el 23 de abril suele haber numerosos puestos de venta de libros en las calles. Entonces, la tradición de Sant Jordi se completó uniendo el pasado con el presente: así como los hombres regalan una rosa a sus parejas, las mujeres regalan un libro a las suyas.